Tema 3: Competencias del educador ante el reto de la sociedad del conocimiento

Actividad 3.2: NUEVOS PARADIGMAS PSICOEDUCATIVOS: LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

https://www.youtube.com/watch?v=wssblDtWEig

Reflexión sobre la ponencia impartida por la profesora Begoña Ibarrola, y sus posibles aplicaciones tanto en el diagnóstico como en la intervención socioeducativa.

La profesora Begoña Ibarrola, especialista en Inteligencia emocional e investigadora, afirma que las inteligencias múltiples son un potencial que todos poseemos y equipara la pedagogía con un jardín, donde las semillas son los niños que tienen todas las potencialidades dentro de sí, las cuales, si se cuidan, pueden llegar a echar raíces y brotar, creciendo así esa inteligencia que todos llevamos dentro.

Sin embargo, hace hincapié en la importancia del entorno para que esa semilla desee brotar, o por el contrario eche raíces, salga afuera, vea que su entorno no es el que le gusta y retroceda negándose a crecer.

Aquí es donde radica esa responsabilidad compartida entre alumno, profesor y familia.  El profesor debe saber ver, diagnosticar cuál es esa inteligencia, compartir ese descubrimiento con el resto de profesores y con los padres, para sacarle el máximo a ese potencial, y el alumno debe desear desarrollar esa inteligencia, estar motivado, y ser perseverante.

Además, explica como el aula no debe convertirse en una olimpiada, sino que las metas han de ser flexibles, diferentes para cada uno, ya que el punto de partida de cada alumno es diferente.

Hace referencia a la importancia de que los alumnos conozcan sus puntos débiles y fuertes, pero también todo el abanico de posibilidades que ofrecen las inteligencias múltiples. Que comprendan que hay muchas maneras de ser inteligentes, eso aumentará su autoestima.

Y por supuesto, la necesidad de subir al rango de inteligencias todas aquellas inteligencias que han sido catalogadas como habilidades ( música, pintura,....) y que desgraciadamente no se les da ni la misma importancia ni el mismo tratamiento que al resto. Prueba de ello son las pocas horas que se les dedica semanalmente en la escuela.

Basándonos en esta exposición de ideas, podemos encontrar respuesta a esas formas en que un educador al intervenir con personas diferentes, no debe, en primer lugar etiquetar, ni mucho menos dar por hecho que tal persona no será capaz de, por llevar una etiqueta, que tal vez sea fruto de un test de "inteligencia" poco veraz. O comprender, que a lo mejor, si conocemos ese potencial que posee esa persona con la que vamos a trabajar, podemos llegar a nuestro objetivo, utilizándo esa inteligencia como camino secundario para llegar al primario. Siempre utilizando sus potencialidades sin fijarnos tanto en sus limitaciones.

Como decía Leonardo da Vinci: "Ser inteligente es saber ver"

Y un educador, ¿sabe ver?